La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
En blancoMe subo en el autobús y me siento enfrente de dos señores de edad provecta, los típicos señores de edad provecta que van vestidos como los señores de edad provecta de toda la vida, es decir, con su camisa de mil rayas, chaleco de punto, una rebequita de color ambiguo e indefinible, pantalón de tergal, playeras y bastón. Señores de edad provecta que faltan de un afeitado y una pelada, en los que no hubiese tenido que reparar mucho más, de no ser porque el chofer, casi un niño —y más niño cuantas más asociaciones mentales se organiza uno con sus necesidades fisiológicas—, llega a la gasolinera del L´Aljub, y piensa que es buena idea ir al baño y fumarse un cigarrillo, alargando antinaturalmente el trayecto. Y nos deja. Sumidos los presentes en una situación ortopédica, nos deja. Un montón de desconocidos, sentados a escasa distancia y obligados a permanecer así, el tiempo que Dios quiera, en una gasolinera a las afueras de la ciudad. Lo que viene a ser la civilización. En ese momento en la emisora de radio que nos ameniza, están hablando de sexo (es uno de esos programas vespertinos en los que gastan una broma, habitualmente de mal gusto a un pobre inocente, y el coro de petardos hijos de su madre le acaba diciendo eso de que si no sabe aguantar una broma, etcétera de otras fantasmadas todas susceptibles de protesta enérgica con zapatillazo sobre la mesa… pero sigo), como no ruge el motor del autobús, los contenidos se entienden altos y claros. A esto los señores de edad provecta fijan sus ojos en mí, muy poco educadamente en mí, y el programa abunda: el locutor transmite —por qué no decirlo, poco poéticamente— la consulta de una separada que escribe preocupada a la sección, porque es incapaz de llegar al orgasmo en sus relaciones sexuales. Los señores de edad provecta, a pesar de que les sostengo la mirada, no bajan la suya. Así que me rindo y busco donde dejarla, el suelo del bus, el botón de parada, rojo, el asiento vacío del conductor, en el momento en que la locutora adjunta y su corrillo proceden entonces con infinidad (infinidad) de trucos para que la separada llegue a sus orgasmos. Que si los deditos. Que si la lengua. Que si comunicación, mujer, comunicación. Y entonces, en el pináculo de la guasa, uno de los colaboradores sugiere la conveniencia de que la señora finja para no herir la sensibilidad de sus parejas, a lo que otro pregonero de la mañana resta, qué va a ser esto, ¡quedarse él atrás en exageraciones! ¡Él sin boina!, incitando a la presentadora a fingir uno para demostrar lo fácil que resulta (entonces me acuerdo de aquel señor que venía a vender alfombras en feria, un presunto oriolano según mamá que tenía un micro incorporado en la barbilla y regateaba litúrgicamente a la nada, a nadie, durante horas y horas, ¿Ramonet?). Los señores de edad provecta siguen mirándome, con sus bocas rectas y sus ojos apuñalados. Y lo finge. Largamente lo finge y tan largamente lo finge que me da tiempo a pensar cómo es posible lo que está pasando —ay bendito, este agujero cósmico ¿cómo ha venido a mí? ¿Cómo he llegado yo a él?—, en varias ocasiones. Uno de los señores de edad provecta hace girar su bastón entre las manos, en uno de los instantes más tétricos que he presenciado en mi vida. Y sorbe sus mocos. Del horror y la sorpresa contenida por el hecho luctuoso, me saca el pistón de la puerta central, cerrándose tras el conductor que viene diciendo: ¿qué, nos vamos? A lo que nadie responde, las risas desde la emisora interminables, casi perpetuas, mientras nos movemos para incorporarnos al sentido de la marcha. Por la derecha. Reglamentariamente. Sábado, 26 de Abril de 2008 17:07. Comentarios » Ir a formularioAutor: La donna è mobile Y tras esta liberación palabril, cooooorro a la otra mesa para seguir jugando a los vasos comunicantes con las palabras. Que tengáis buen fin de semana, :-) Fecha: 26/04/2008 17:24.
Su escrito es impecable. No conocía este blog, he tenido noticia de él hace unos minutos, en otro lugar en el que otros señores de edad provecta giran también sus bastones y se sorben los mocos sin quitarle a usted los ojos de encima. No se desanime, hay más pasajeros. Un saludo. Fecha: 27/04/2008 01:57. Autor: La donna è mobile No creo que vuelva a ponerme en esa situación. Sinceramente. Gracias, :-) Fecha: 27/04/2008 10:49. Autor: nonwriter With all there is, why settle down for just a piiiiiiiiiiiiiiiece ooooof skyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.... Fecha: 27/04/2008 15:17. Autor: La donna è mobile Jjajajajajaaaa... :-)))))) Cuánta diferencia hay entre las personas, gracias a Dios, :-)))) (¡Me voy a poner el video otra vez, hombre! Nada más por esto...) Fecha: 27/04/2008 16:16.
Si tenemos la misma idea de los lustros que deben tener los señores de edad provecta, te garantizo que debían estar rotundamente incómodos; eso de los orgasmos es cosa de Satanás... Fecha: 02/05/2008 02:08.
vamos... que usted posiblemente no vuelva a subir en autobus...ni metro...ni tren ni naa donde pueda haber sitio pa señores como esos. Y en tonces??? que pasó con eso de que en el mundo hay sitio pa toooos??.... ya!! Fecha: 17/05/2008 15:18. |
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